La Fundación Jaime Alonso Abruña reconoce a Francisco de la Torre Prados y a José Ramón Gamo su compromiso con la infancia

La Fundación Jaime Alonso Abruña y la Asociación Nena Paine celebraron ayer la V Edición de los Premios Jaime Alonso, una ceremonia que contó con D. Francisco de la Torre Prados, alcalde de Málaga, como uno de los grandes protagonistas de la tarde.

Francisco de la Torre Prados recibía el Galardón de Honor de la Fundación en reconocimiento a su apoyo incondicional a la Academia Jaime Alonso desde que ésta comenzó su andadura en el año 2010.

En esta edición, el otro galardonado de honor, aunque no pudo acudir de manera presencial, fue D. José Ramón Gamo, neuropsicólogo y maestro, quien dedica su actividad profesional a la transformación del aprendizaje escolar. En su lugar, sus compañeros de Cade Madrid, Dñ. Irene Pascual y D. Luis Fernando Vázquez recogían la condecoración. Con este premio, la Fundación Jaime Alonso Abruña busca reconocer su visión innovadora, la cual posibilita el avance en la investigación de la diversidad educativa y trastornos escolares.

Patricia Abruña, directora de la Fundación, no desaprovechó la oportunidad de recordar: “En la Fundación, cada niño nos importa. Por eso, dedicamos parte de nuestra actividad a acompañar a niños y profesores en la difícil tarea de educar. Estamos completamente convencidos de que cada niño con el apoyo adecuado y tendiéndole la mano que necesita será capaz de alcanzar cualquier meta que se proponga”.

El espíritu de superación protagoniza las historias de la Academia Jaime Alonso

Como cada año, los alumnos han sido los grandes protagonistas del evento. En la Academia Jaime Alonso no solo se valoran los resultados académicos, sino también la actitud y el espíritu de superación de cada alumno. Por este motivo, el estudiante A.C.E, recibió un reconocimiento especial por parte de la Academia: “Académicamente ha ido superando los cursos como bien ha ido pudiendo, y digo esto porque la vida no ha sido justa con él. A principios de 3° de ESO empezó a tener problemas de salud que se iban acrecentando porque los médicos no encontraban exactamente donde estaba el problema, y a día de hoy sigue lidiando con ello. No se le da este premio por sus logros académicos, sino por demostrarnos que a pesar de todas las adversidades que te puede plantear la vida, con una buena actitud todo es posible”.

La Academia, que inició su trabajo en el año 2010 con tan solo 15 niños, en la actualidad atiende a más de 280 entre los 5 y 18 años en situación de vulnerabilidad, riesgo de exclusión o capacidades diferentes, con el fin de promover su bienestar y conseguir su pleno desarrollo personal y social.